Existía hace mucho tiempo, en un lugar lejano, una cuidad donde siempre nevaba cada invierno, empezaba a nevar desde las ultimas semanas del cálido Marzo, llenaba de alegría mostrando los cálidos colores de las flores, deprendiendo el dulce aroma de estas. En aquella cuidad el invierno era cruel, pues quemaba todas las flores, era tan gélido que los niños tenían prohibido siquiera salir afuera. Todos los niños tenían la esperanza de que dejara de nevar algún invierno, poder salir y disfrutar el frío, pues los climas eran extremos, acercándose el verano las tierras se tornaban sumamente calientes y cualquier salida a la calle podrías acabar pegado a la banqueta.
En dicha cuidad, existía un niño de nombre Rocco Loges,se trataba de un niño tierno, dulce y amable de tan solo 5 años de edad, tenia dos hermanas menores, Caroline y Martha, ambas mellizas de tres años de edad, al ser el único hombre dentro de la familia sentía que tenia muchas responsabilidades. Su madre decía con tono triste y melancólico cada que preguntaban por su padre: -deje de preguntarme donde estaba hace tiempo- y sonreía, aunque en sus ojos se veía la tristeza y que realmente ansiaba por saber en donde se encontraba su esposo, pues los abandono cuando ella quedo embarazada de las mellizas.
Rocco, preguntaba a su madre:-¿Cómo era papá?. Buscando en los cajones alguna foto que demostrara como era este personaje extraño para el.
-El era guapo y tenia los mismos rizos y lunares que tienes tú-. Le decía acariciando la mejilla.
Pasaron los años, bastantes años al parecer, Rocco se volvió un adolescente tranquilo, poco sociable, incluso bastante tímido, le costaba hacer amigos. Pero aun si tenia, o al menos creía que eran sus amigos, pues estos al ser tan inocente le ponían las peores tareas para demostrar que si era su amigo.
-Tienes que traernos un trébol de cuatro hojas[Se cree que los tréboles de cuatro hojas generan suerte a quienes los poseen], queremos tener suerte todos los días-le decían empujándolo suavemente, Rocco tristemente acepto y emprendió un largo viaje, se acercaba ya el invierno, así que entre mas cerca estaba del centro de aquella cuidad más frió se sentía, más no se podía permitir parar, debo demostrarles que soy su amigo, es lo que pensaba,- debo encontrarlo…tengo que encontrarlo…- se decía así mismo en voz baja y temblante a causa del frió, camino y camino pero no encontraba el trébol, camino tanto que le costaba reconocer las calles, estaba demasiado confundido, jamás se había encontrado en aquella parte de la cuidad, disidió sentarse en la fuente.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario